AMLO anuncia plan energético, pero olvida energías renovables

Una transición energética a energías renovables fue parte de las promesas de Obrador, pero en el plan energético presentado en los recientes días, parece habérsele olvidado el cambio climático.

El presidente defiende a capa y espada la construcción de una refinería -para lo cual anunció aumentar en 75 mil millones de pesos la inversión en Pemex- pues según él, es el camino para asegurar la autosuficiencia energética, sin embargo, parece olvidarse que con las energías renovables también se puede lograr este cometido.

La construcción de una nueva refinería y la promesa de gasolina más barata son ideas claramente en contra de lo pactado por México en París durante 2015, donde el país se comprometió a reducir las emisiones de contaminantes y lograr una transición energética donde las fuentes sustentables y renovables sean la base del suministro.

Sin embargo, lo más preocupante de la entrada del nuevo gobierno no es el énfasis que este está haciendo en una política energética a base de petróleo, es el freno que se le impuso a la generación de energías renovables por parte de la industria privada que se logra gracias a las subastas eléctricas de largo plazo, una herramienta derivada de la Reforma Energética.

Las subastas eléctricas de largo plazo son una herramienta que permite a la iniciativa privada generar proyectos de energía renovable para vender la energía a la Comisión Federal de Electricidad, la cual la suministrará a empresas y hogares.

Por su diseño, la iniciativa privada compite por ofrecer los mejores precios logrando así un beneficio no solo para el medio ambiente sino también para el consumidor. Expertos consideran esta herramienta como una de las principales armas del gobierno mexicano para combatir lograr una transición energética y combatir el calentamiento global.

No obstante, sin previo aviso y sin una explicación concreta, el gobierno suspendió las subastas eléctricas de largo plazo para realizar una “revisión de los objetivos y alcances de dicho proceso”, no especificando cuando se volverán a activar.

De acuerdo con el portal de gobierno “Proyectos México”, entre las tres subastas a largo plazo llevadas a cabo entre 2015 y 2017, se estima una inversión superior a los 165 mil millones de pesos.

Según lo expresado en el New York Times por Lisa Viscidi, directora del Programa de Energía, Cambio Climático e Industrias Extractivas en el Diálogo Interamericano y especialista en energía latinoamericana, para que Obrador pueda llevar a cabo la transición energética a energías sustentables debe usar la Reforma Energética generada por Enrique Peña Nieto, proyecto al que Andrés Manuel critica abiertamente.

Si bien la Reforma Energética no cumplió sus objetivos en cuanto a la producción petrolera, permitió una inversión histórica en energías renovables que colocó a México como uno de los destinos más atractivos del mundo para invertir en el rubro, de acuerdo con Bloomberg.

Después de la primera subasta eléctrica de largo plazo celebrada en México, se establecieron compromisos para suministrar un equivalente cercano al doble del total de la capacidad solar y eólica que se había instalado en México en los dieciocho años anteriores.

En el proyecto de nación 2018, documento que Obrador utilizó como plataforma de campaña se puede encontrar un apartado dedicado a la transición energética en el que destacan programas que brinden estímulos a la generación de energía sustentable, sin embargo, de lo planteado en este rubro durante las elecciones, el presidente no ha dicho una palabra.

Manejando como estandarte de campaña la promesa de gasolina más barata, Obrador no parece concordar en muchas cosas con activistas ambientalistas. Incluso durante la presentación del Programa Nacional de Electricidad, el presidente recalcó el hecho de lo complejo que es emprender proyectos energéticos debido a la “oposición ambientalista”.

Sin importar la opinión de expertos -o de incluso la ley, Obrador está empeñado en construir una refinería en Dos Bocas, Tabasco. Gustavo Alanís, presidente y director del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), señaló que no existen estudios ni permisos de impacto ambiental sobre la refinería. No obstante, el presidente viajó el fin de semana a colocar la primera piedra.

Organizaciones ambientales también han señalado el hecho de que la ley en la entidad se modificó para que la refinería se construyera en un gran porcentaje sin licitaciones, para “apresurar el proceso”.

En la actualidad, las energías renovables representan aproximadamente el 20% de la capacidad energética instalada en México, una proporción mucho menor al promedio latinoamericano del 50%.

México tiene un potencial eólico ocho veces superior al nivel de capacidad eólica instalada en este momento y cuenta con uno de los recursos solares más altos del mundo: 75 veces la capacidad total actualmente instalada en el país, según Lisa Viscidi.

Al desarrollar la generación de energías renovables, México no solo reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también disminuirá la contaminación del aire y mejorará la seguridad energética, ya que se diversificarán las fuentes de combustible.